EL DERECHO A LA INTIMIDAD

     Todos tenemos derecho a tener un secreto, a hacer algo que sea sola y únicamente para nosotros mismos. A todos nos gusta sentir que hay algo que exclusivo y solamente es nuestro, puede ser cualquier cosa: una afición que tengas, un gusto por algo concreto, una ayuda que ofrezcas de manera anónima, un pensamiento sobre algo que no quieres compartir con nadie, un secreto del pasado, un diario que escribas o un blog... cada uno lo suyo. No tenemos obligación ninguna de contar eso que mantenemos guardado a nadie, y si lo hacemos es porque así lo hemos decidido.

       El problema viene cuando hay alguien que no se da cuenta que tienes ese derecho, por ejemplo, tu ocupas unas cuantas horas a la semana en hacer algo que te gusta, pero no lo quieres contar por el motivo que sea, porque no te gusta que te pregunten, porque no quieres que te estén insistiendo en que les enseñes en un día a hacer algo que a ti te ha costado aprender meses o años, o porque no te la gana decírselo a nadie y punto. Aparece la típica persona que da por hecho que tienes obligación de contárselo, y si no se lo cuentas, se enfada, se pone en plan víctima, diciendo "¿Por qué no confías en mi? ¿Qué te hecho yo? Yo todo lo que me pasa te lo cuento y tú no confías en mi". Y más tarde resulta que te sientes culpable, mala persona, egoísta y con remordimientos. Y ahí es cuando hay que pensar en tus derechos como persona con amor propio, el no contar algo no significa que seas mala persona, simplemente has decidido quedártelo para ti y se acabó, si alguien se ofende por eso, el problema lo tiene la otra persona, que no sabe ponerse en lugar de los demás, no sabe respetar tu intimidad y encima si se le añade el victimismo, te das cuenta que es un mecanismo de defensa que tienen y aparte de eso, es un chantaje emocional, una manera consciente o inconsciente de manipular a la persona que guarda el secreto.
      Todo se agrava cuando empiezan a investigar por lugares ya fuera de tu alcance (redes sociales, vecinos...), y a la mínima que se enteran ya vienen a contártelo, queriéndote decir que ya se han enterado así que no te queda otra opción que explicarle ya todo, porque total, ya sabe cual es tu secreto. Este tipo de cosas lo hacen las personas más cercanas a nosotros (madres, hijos...), que creen que solo por el hecho de tener unión de sangre hay que tener unión en todos los aspectos del mundo. Donde hay confianza da asco y es totalmente cierto. Porque esto lo hace otra persona fuera de la familia y les mandamos a la mierda pero rápido, pero en este caso muchas veces tienes que aguantarte, mantener la calma, intentar expresar de la mejor manera posible lo que conlleva el sentirte vigilado, más de un día habrá bronca. Pero como en el fondo hay cariño de familia tienes que aguantar muchas veces el tirón, y encima hacer todo lo posible para que la otra persona no se enfade si sueltas por la boca todo lo que en verdad piensas.
      Lo que siente una persona a la que le ocurre esto es bastante desagradable, pierdes la ilusión por aquello que llevabas en secreto y te motivaba tanto, puesto que sabes que ya se te ha acabado la intimidad y va a venir alguien enseguida a querer saber más, te sientes vigilado, observado, inferior por no poder tener intimidad. Es muy frustrante saber que hay alguien detrás siempre que está investigando sobre ti, aunque no lo haga con mala intención, a lo mejor lo hace porque tiene la necesidad de tener una relación más estrecha contigo y piensa que sabiendo todo sobre ti lo conseguirá, pero se equivoca, así solo se consigue agobiar a las personas y al final si esto dura mucho tiempo, le acabarás cogiendo manía, y eso es triste si se trata de una relación familiar.
       Esto nos afecta mucho más a las personas como yo, solitarios, silenciosos, reservados. Digo que nos afecta más porque nos hace sentir peor que a una persona más extrovertida y tal, porque las personas solitarias, el sentido de la intimidad es algo super sagrado para nosotros. Así que si por favor alguien os pide que no le insistas, que dejes el tema, que no le investigues, que no le preguntes tanto, hazle caso, porque puedes agobiar mucho y al final conseguirás que se te coja manía, el efecto contrario a lo que persigues. Respeta la manera de ser de cada uno, asúmela, porque si esperas siempre algo más, acabarás decepcionándote cada día, espera de cada uno según como sea esa persona, no le pidas peras al olmo porque te llevarás un palo detrás de otro.
      Esto lo escribo siempre desde la coherencia, y hablo de casos que no lleguen al límite, hoy hablo de las cosas cotidianas de cada día, no me refiero a secretos peligrosos, ilegales ni nada de eso. 
      Si alguien se da por aludido, mejor. Gracias.

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